Empresa especializada en el desmontaje y la retirada de amianto, con personal cualificado y tecnología homologada. Inscrita en el RERA (nº 14/00146).

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Las placas de fibrocemento, los bajantes y los depósitos antiguos pueden contener amianto, especialmente cuando fueron instalados antes de 2002. Sin embargo, no es posible confirmar siempre su composición simplemente viéndolos.

La antigüedad, el tipo de material y determinados marcajes permiten detectar indicios, pero la confirmación debe basarse en documentación, una inspección profesional o, cuando sea necesario, un análisis especializado.

¿Qué diferencia hay entre amianto, fibrocemento y uralita?

El amianto es un mineral fibroso que se utilizó durante décadas por su resistencia al calor, la humedad y el desgaste.

El fibrocemento es una mezcla de cemento reforzada con fibras. En los materiales antiguos, estas fibras podían ser de amianto, mientras que los productos modernos utilizan otras fibras.

Uralita es el nombre con el que popularmente se conocen muchas placas y tuberías de fibrocemento. Por tanto, no toda la uralita contiene amianto, aunque una parte importante de la instalada durante el siglo XX sí puede contenerlo.

¿Cómo saber si una uralita contiene amianto?

1. Revisar la antigüedad

Cuando el material fue instalado antes de 2002, debe considerarse sospechoso hasta demostrar lo contrario.

El uso y la comercialización del amianto quedaron prohibidos en España mediante la Orden de 7 de diciembre de 2001.

La fecha por sí sola no confirma su presencia, pero es uno de los indicios más importantes.

2. Identificar dónde se encuentra

El fibrocemento con amianto se empleó habitualmente en:

  • Placas onduladas de cubiertas.
  • Bajantes y tuberías.
  • Depósitos de agua.
  • Canalones.
  • Fachadas.
  • Conductos de ventilación y evacuación de humos.

En nuestro artículo sobre bajantes de uralita explicamos cómo reconocer estas tuberías antiguas y por qué deben manipularse con precaución.

3. Observar su apariencia

Las placas antiguas suelen ser rígidas, de color gris y con una superficie ligeramente rugosa. Las tuberías de fibrocemento también suelen tener paredes gruesas y un aspecto más pesado que el PVC.

No obstante, el color o la textura no permiten saber con seguridad si contienen amianto. Existen productos de fibrocemento modernos con una apariencia muy similar.

4. Buscar las marcas AT o NT

Algunas placas incorporan un código que indica su tecnología de fabricación:

  • AT: tecnología con amianto.
  • NT: tecnología sin amianto.

La Guía técnica del INSST sobre exposición al amianto recoge expresamente el significado de ambos marcajes.

La ausencia de código no significa que la placa esté libre de amianto. Puede haberse borrado, estar oculto o no haberse incluido originalmente.

Nunca se debe subir a una cubierta ni mover una placa para buscar esta inscripción.

5. Comprobar su estado

Las grietas, roturas, perforaciones, bordes deteriorados o fragmentos desprendidos no confirman que exista amianto, pero aumentan el riesgo si el material lo contiene.

El problema aparece cuando las fibras pasan al aire como consecuencia del envejecimiento, la rotura o una manipulación incorrecta.

¿Cómo se confirma definitivamente?

La identificación puede realizarse mediante:

  1. Documentación de la obra o del fabricante.
  2. Fecha y características del edificio.
  3. Inspección técnica del material.
  4. Toma de muestras y análisis especializado.

Las directrices del Ministerio de Sanidad indican que, cuando no existen pruebas claras de que un material está libre de amianto, debe tratarse como material presunto con amianto.

La toma de muestras no debe realizarse por cuenta propia. Cortar o romper una placa puede liberar fibras y generar una exposición innecesaria.

¿Qué no debes hacer?

Ante un material sospechoso, evita:

  • Romperlo para mirar su interior.
  • Cortar o perforar.
  • Lijarlo o cepillarlo.
  • Desmontarlo por tu cuenta.
  • Barrer fragmentos en seco.
  • Trasladar los residuos en un vehículo particular.

Los trabajos con riesgo de exposición están regulados por el Real Decreto 396/2006 y deben realizarse mediante procedimientos específicos y por empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto.

¿Qué hacer si sospechas que contiene amianto?

Detén cualquier obra que pueda afectar al material, evita tocarlo y limita el acceso si está deteriorado.

Puedes recopilar información sobre la antigüedad del inmueble y tomar fotografías desde una posición segura. Después, solicita una valoración profesional para determinar si el elemento puede identificarse mediante inspección o necesita un análisis.

En Global Amianto contamos con personal especializado y estamos inscritos en el RERA con el número 14/00146. Evaluamos cada caso para indicar el procedimiento adecuado y evitar manipulaciones que puedan poner en riesgo a las personas o al entorno.

Ante la duda, no manipules el material: trátalo como sospechoso hasta que un profesional confirme su composición.